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miércoles, 24 abril 2019

Dr. Kiskesabe

Naranjas y presión alta.

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naranjas
STAFF SOLES.- En los últimos meses se han presentado varios pacientes muy semejantes entre sí, tanto en los síntomas que los aquejan así como en sus posibles causas.
Se trata principalmente de hombres, entre los 40 y 60 años de edad, quejándose de dolores de cabeza, mareos, palpitaciones en el pecho, algunos con dolor en el brazo izquierdo y en el área cardiaca, como opresión, o como si tuvieran un globo atorado que en ocasiones les corta la respiración. A otros se les va el sueño y se la pasan dando vueltas en la cama durante varias noches seguidas.
Uno de estos pacientes se presentó sumamente asustado porque el dolor del pecho era muy frecuente y le preocupaba mucho padecer del corazón. Recordó que su padre de 80 años murió de un paro cardíaco. Aumentó su miedo a morir del corazón a sus 45 años. Para su fortuna, los datos clínicos del dolor del pecho no eran propios de corazón ya que le aparecía en reposo, a diferencia del dolor cardíaco que aparece casi siempre en relación con el esfuerzo. Se le hizo un estudio electrocardiográfico de corazón y resultó normal. No fumaba, ni bebía alcohol, no practicaba ningún deporte, su vida era solo para trabajar. Estaba en su peso normal y sus estudios de sangre como el colesterol, triglicéridos, azúcar eran normales. No había causa evidente para explicar sus quejas.
Otro paciente se presentó inquieto porque le había subido la presión arterial hasta 160/110. Era la primera vez que le subía, Le dijeron que era muy grave, le aplicaron una tableta sublingual y le indicaron que hiciera su testamento porque podría morir en cualquier momento de un infarto o de una hemorragia cerebral. Sin embargo, sus estudios de sangre: azúcar, colesterol, triglicéridos, salieron normales. Una radiografía de tórax mostró el corazón normal. Un electrocardiograma también fue normal. Aparentemente estaba sano, al menos físicamente. La presión se normalizó rápidamente.
Un tercer caso se presentó con dolor de cabeza intenso, lo tuvieron que inyectar en la vena, le indicaron tratamiento para la presión alta, a pesar de que cuando tenía el dolor de cabeza su presión era normal, de 130/80, según el paciente, su médico le indicó tratamiento para evitar que le subiera la presión ya que esta podría ser la causa de su dolor de cabeza, que probablemente en su casa le había subido pero que en el momento de la consulta ya se había normalizado. Cuando se presentó a consulta con este médico tecleador, la presión arterial era baja, con 90/60, tenía dolor de cabeza pero ahora como consecuencia de intoxicación con medicamentos para la presión alta. Estaba excedido de dosis.
Lo que tenían muy en común estos tres pacientes es que eran originarios de varias de las zonas naranjeras vecinas de esta ciudad. Algunos de ellos participaron en la manifestación de tirar su cosecha en protesta por el bajo precio de su producto. Les resulta más barato dejarla caer que cortarla y venderla. Apremiados por las deudas, con hijos estudiando fuera de su lugar de origen, con la gasolina aumentando cada mes, y actualmente con el pavor que inspira la sequía y el hecho de que son monoproductores, no porque críen monos, sino por que a la tierra le siembran solo un producto como la naranja, por lo que no cuentan con otra fuente de ingresos, todo esto los conduce a un estado de angustia y ansiedad ante el futuro económico incierto, que les quita el sueño, el insomnio produce agotamiento y cansancio cerebral, lo que aumenta el estrés nervioso y con ello la liberación de adrenalina, una de las hormonas responsables de las manifestaciones de molestias físicas, se hace un círculo vicioso interminable que se manifiesta en sufrimiento físico con cambios normales en la presión arterial, el dolor de cabeza o del pecho, entre otros.
Uno de los enfermos a los que les expliqué la forma en que el precio bajo de la naranja era una de las causas de sus males me cuestionó acerca de porque uno de sus compadres que estaba peor de endeudado que él, no se veía enfermo, sino por el contrario, tal parecía que no debía nada y que no tenía ningún problema. La respuesta es que cada sujeto es diferente. Ante el mismo estímulo, cada individuo reacciona de acuerdo a sus genes, su propia personalidad y carácter, su educación su cultura y su forma de ver la vida y sus problemas.
Otro me preguntó si había alguna medicina para resolver sus males desde la raíz. Le informé que en cuanto suba el precio de la naranja probablemente sus males desaparecerán como por arte de magia, Estos problemas no se pueden resolver con farmacia.
Mientras tanto, a estos pacientes se les orientó lo más amplio posible que para el estrés producido por el precio bajo de la naranja, por el momento solo con dosis mínimas de relajantes no sedantes podría ayudarles a controlar sus síntomas, esperando que mejore la economía y con ello su salud mental.

Otro de diabéticos pero copeteado.

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diabeticos

STAFF SOLES.- Tan frecuentes y tan desiguales son los diabéticos que parece imperioso publicar sus peripecias que pueden servir de orientación a otros enfermos diabéticos o con padecimientos distintos. Escribir frecuentemente de la diabetes como enfermedad puede ser cansado y aburrido, tanto para el que escribe como para el lector. Sin embargo, garrapatear las andanzas de cada paciente diabético por ejemplo, para este tecleador es una gran retroalimentación placentera e instructiva inigualable, principalmente por las enseñanzas que proporciona cada caso individual.
Un sujeto diabético de unos 60 años de edad, se presentó con una gran bolsa llena de cajas de diversos medicamentos que había ingerido en los últimos 9 meses antes de la entrevista.
__Doctor, vengo a que me diga si tengo remedio de mi mal, llevo 9 meses tomando un montón de medicamentos para mis dolores. Tengo 25 años con esa cochina enfermedad del azúcar. Ya estoy cansada de tomar medicamentos, estoy aburrida, a veces ya prefiero mejor morir porque esto no se me quita, ya mi estómago no puede más. Quiero que me diga la verdad si tengo remedio.__ Con una larga tanda de lamentos se presentó esta mujer cuyo aspecto era de una persona con cara de compungida, de sufrimiento, con los ojos de mirada triste, de desesperanza, ojerosa, hombros caídos, de andar lento y desganado, su lenguaje lento y voz débil, sin esa vitalidad que se manifiesta en sonrisa y otras manifestaciones de alegría del sujeto con afán de vivir la vida a plenitud.
__Por favor, dígame cual es su problema a ver en que puedo ayudarla. Veo que a pesar de que usted se siente muy mal y desea morir, cuando menos camina por si misma y depende de usted a diferencia de otros diabéticos que he visto, usted no se observa tan mal como refiere.__ Esbocé tratando de animarla pues a pesar de que traía compañía, dependía de ella misma.
__Mire Doctor, tengo dolencias en todo el cuerpo, siento como punzadas de alfiler, pero tengo un dolor en la pierna derecha que me corre desde la cintura, como si fuera toque eléctrico, a veces no puedo caminar del dolor pues me aumenta. También me duela la espalda como entumecimiento, siento que se me duermen las manos. Por las tardes siento que las piernas se me queman. Ya me han dado medicina para la "riuma". Inyecciones, un montón de pastillas y nada, yo sigo igual. Vea la medicina por favor para que me diga porque no me compongo, estos son los medicamentos que estoy tomando desde hace 8 días en que me los cambiaron__ dijo mostrándome la bolsa de medicinas.
La bolsa contenía siete cajas de medicamentos diferentes, pero en realidad engullía diez fármacos diferentes ya que algunas eran combinaciones de dos sustancias: ingería cinco antirreumáticos, dos antibióticos; un fármaco para la circulación de la sangre, otro para su azúcar y otro para el colesterol.
Puesto que a pesar de esos medicamentos no había mejoría se dedujo que la, o las causas de sus dolencias no eran ni "el reuma", ni infección, y mucho menos el colesterol. Por esa sintomatología el cuadro clínico encajaba en una muy probable NEURITIS DIABÉTICA PERIFERICA, complicación de la diabetes de larga evolución que explicaría casi toda la sintomatología dolorosa con las características descritas por la paciente. Ninguno de los medicamentos prescritos atacaba a la neuritis por eso es que no había respuesta.
Pero quedaba una duda con respecto al dolor que sentía en la cintura y que se corría a la pierna derecha, definitivamente también correspondía al tipo de dolor neurítico propio de la diabetes. Neuritis quiere decir irritación o inflamación de los nervios periféricos prolongación y conexión del sistema nervioso central con el resto de los órganos del cuerpo incluyendo la piel y los músculos. La neuritis tiene diversas causas, la más frecuente es la diabetes de larga evolución, pero también puede ser ocasionada por alteraciones mecánicas de la columna, por ejemplo, cuando las vértebras se aplastan una sobre otra puede haber hernia de disco intervertebral, el colchoncete que sirve como amortiguador de las vértebras, la hernia de este disco puede irritar las raíces nerviosas que salen de la médula espinal y se manifiesta por síntomas neuríticos semejantes a los de la diabetes y de otras enfermedades como el alcoholismo, tumores o fracturas.
Se explicó todo lo anterior a la paciente y su pariente, se solicitó una radiografía de las vértebras lumbares, (cintura) la cual confirmó además un aplastamiento de la cuarta sobre la quinta vértebra lumbar. El dolor de la pierna, el más incapacitantes tenía dos causas, la neuritis diabética y la neuritis secundaria a la hernia de disco por aplastamiento vertebral, probablemente secundario a la osteoporosis que produce el paso de los años, la etapa menopáusica y la misma diabetes.
Con la prescripción de medicamentos un tanto específicos para neuritis, haciendo notar que la respuesta sería lenta y que ameritaba varias semanas de tratamiento y vigilancia para ajustar dosis, dos meses después su sintomatología había mejorado en un 80% suficiente para mejorar su calidad de vida física y emocional. Aquel estado de depresión y decaimiento había desaparecido. Ahora la vida le sonreía y ella también.

Pariendo chayotes.

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medicina preventiva
Un paciente amigo mío, en alguna ocasión me planteó un problema médico y le tuve que decir: _¡Ahora si me pusiste a "parir chayotes"
_¿Qué es eso?. ¡Esa no me la sé!. _Me cuestionó.
_¡Pues nada más imagínate el parto de un chayote! . _Le contesté y se soltó la carcajada, descubriendo el significado del viejo refrán popular, producto de los incontables filósofos que se encuentran en todos los rincones de nuestra campiña mexicana.
Los refranes populares son precisamente producto de la gran capacidad de observación y de interpretación de la realidad y del ingenio que tienen muchos de los cerebros de nuestro pueblo sin que necesariamente hayan sido barnizados en los grandes centros académicos y sin contar con títulos universitarios.
En el ejercicio de la medicina con frecuencia se presentan casos peliagudos por su rareza o porque nos falta la experiencia, en los que a veces no se les encuentra pies ni cabeza ante lo cual debemos tomar una decisión profesional de informar al enfermo y sus familiares si podemos resolverlo o debemos enviarlos con otros colegas expertos en el tema.
En una ocasión se presentó una paciente con una queja que me puso a parir chayotes por la dificultad que hubo para hacerla comprender a ella y a su esposo del origen del posible origen de su mal:
_Mira Doctor. Ya me hicieron unas radiografías de mi espalda y quiero que me digas que tengo. Es que mira. Siento como frío en la espalda. Como un frío que me corre hasta la nuca y no se me quita, no se me quita, aquí lo tengo. _Expresó con cierta inseguridad una mujer de unos 50 años, campirana, sin ningún grado de escolaridad, señalando la espalda con las manos, con la mirada dirigida hacia su esposo como buscando apoyo y protección, repitiendo varias veces en forma compulsiva la misma queja de frío en la espalda sin que en ningún momento me dirigiera la vista durante unos cinco largos minutos en que la escuché libremente para decirme lo mismo, por lo que opté por interrumpir para preguntar:
_Si, señora, ya escuché su queja. ¿Tiene alguna otra molestia que decirme?.
_No, Doctorcito. Es ese frío en la espalda que no se me quita, no se me quita. _Volvió a repetir la obstinada paciente.
_¿Ese frío en la espalda le impide comer, o dormir, o le impide hacer sus quehaceres de la casa?. _Pregunté con el fin de valorar el grado de repercusión que este frío en la espalda, producía en su calidad de vida.
_No médico. _Terció su esposo que estaba atento al interrogatorio._Si viera que anda como hormiga "parriba y pabajo", no para, yo le digo que descanse y en la noche duerme como bendita. Desde las cinco de la mañana anda trajinando sin parar hasta en la noche.
De las escasas ocasiones en que pienso juiciosamente, presumí que ahí estaba la clave para explicar la espalda fría de esta trabajadora mujer y continué preguntando:
_¿Siente dolor en su espalda, o adormecimiento o como entumecimiento y como si le estiraran el cuero o como si la hubieran apaleado?. Dígame, más de lo que siente. _Insistí tratando de obtener mayores datos para establecer un diagnóstico algo razonable.
_Nada de eso siento, Doctorcito. Es un frío en la espalda que no se me quita. Mire ya me han dado varias recetas. _Dijo mostrándome varias recetas las cuales revisé. Encontré varios calmantes del dolor incluso le habían indicado unas ampolletas con derivados de la cortisona (solumedrol y alin) lo que reflejaba que los médicos que había consultado también habían parido chayotes para comprender la fría espalda de la paciente. Revisé también una radiografía del tórax, y unos estudios generales de sangre. Ninguna pista que seguir. Todo normal.
Intenté explicarles el origen de su queja y les dije. _Lo que usted siente no es dato de enfermedad grave que ponga en peligro su vida. Sus pulmones y su corazón están bien. No tiene ni artritis ni golpes en su espalda, puede ser por cansancio muscular o por sus nervios. _Continué con una larga exposición de la forma en que el sistema nervioso y el cansancio pueden ocasionar en la mente de una persona la sensación de frío en la espalda sin que ello signifique tal o cual enfermedad. Todo fue en vano. Reconocí que fui incompetente para hacerme entender lo que yo había concluido de su mal. "Me puso a parir chayotes".
Fue necesario llamar a una de sus hijas que estaba en la sala de espera para informarle a ella de las conclusiones que ya les había comunicado a sus padres. Por fortuna, resultó ser una avispada joven que rápidamente comprendió el origen de los males de mamá e incluso apoyó la opinión del posible origen nervioso psicosomático de la fría espalda de su madre ya que la calificó como "muy nerviosa y berrinchuda", aunado al esfuerzo de los quehaceres hogareños como lavar a mano, exprimir la ropa, barrer el patio de la casa lo que produce cansancio muscular que se puede traducir en dolor adormecimiento, entumecimiento o frío, como en esta paciente.
Estos casos son sumamente frecuentes. Equivocarnos en su interpretación puede conducir a indicar tratamiento innecesario y potencialmente tóxicos como los derivados de la cortisona que ya le empezaban a aplicar a esta mujer. Prescribí un relajante del sistema nervioso, no controlado, sin peligro de adicción y encargué y confié en que la hija podría lograr mejor convencimiento que yo, del origen de sus queja y de lo inofensivo fíaicamente del frío en la espalda.

Riesgos de endoscopía gástrica.

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endoscopia

STAFF SOLQR.- La moderna tecnología ha facilitado el estudio clínico de los enfermos, logrando mayor exactitud en el diagnóstico y tratamiento de diversos problemas médicos. A la vez, hay que decirlo, ha aumentado el costo de la atención médica y el riesgo de provocar lesiones graves, incluso mortales. La prudencia y el buen juicio clínico permite prever este fenómeno y de esa forma recurrir a esos estudios selectivamente de acuerdo con las circunstancias individuales de cada enfermo.
Por desgracia, la mayoría de esos estudios se hacen indiscriminadamente, frecuentemente con fines comerciales, o por el fenómeno actual de la medicina defensiva: el médico para defenderse de las quejas de los enfermos, recurre a solicitar todos los estudios posibles que sugieren los protocolos médicos y de esa forma demostrar legalmente que cumplió con una buena práctica médica, porque cumplió los requisitos que proponen "los expertos", aunque esos estudios hayan provoquen lesiones graves.
La endoscopia de estómago es un estudio relativamente seguro en manos bien entrenadas. Las complicaciones son mínimas, incluyendo la muerte, rayando en el 1 por mil.
_No se preocupe. _Dicen los endoscopistas. _Ya he realizado cientos de endoscopias y no he tenido ninguna complicación ni alguna muerte.
¿Y que tal si ese 1 por mil, le toca al enfermo que se lo está diciendo? No olvidemos que a la mejor cocinera se le puede ir el chile entero en el caldo que está guisando.
Por eso es recomendable advertir con precisión los posibles riesgos, ventajas y desventajas de tal o cual procedimiento, es la mejor forma de defenderse de las quejas: sobre aviso no hay negligencia ni engaño. Un paciente bien informado, difícilmente demandará al médico.
¿Qué posibilidades hay de que el estudio aporte datos que puedan modificar el diagnóstico, pronóstico y tratamiento? Esta es una buena pregunta que los enfermos deben hacer a quien les propone un estudio de esa magnitud. En realidad, las ventajas son pocas, porque la mayoría de los problemas digestivos estomacales, en un 90% son funcionales, es decir, no podrán demostrarse en la endoscopía y esta será negativa o normal. La decisión será tomada finalmente por el enfermo, previo consenso armonioso con su médico.
Siempre se deben advertir los riesgos, por mínimos que sean.
Puede haber complicaciones con los procedimientos anestésicos o sedación para realizar el estudio: reacciones alérgicas imprevistas, depresión respiratoria, paro respiratorio y baja de la presión arterial.
Puesto que el nervio vago o décimo par craneal sale de la base del cerebro y desciende a ambos lados del esófago inervando al corazón regulando la frecuencia cardíaca, inerva esófago, estómago, es posible que se presenten complicaciones cardiovasculares con arritmias, dolor torácico, infarto del corazón, paro cardiaco, baja de la presión arterial y muerte, sobre todo en personas de edad avanzada con lesiones de arterias coronarias previas. Si bien el riesgo es mínimo, es muy peligroso menospreciarlas y no informarlas al enfermo.
Otra posible complicación es la trasmisión de infecciones con el aparato contaminado por salmonela o pseudomonas por ejemplo e incluso hepatitis. O bien una diseminación de bacterias hacia el torrente sanguíneo por la erosión que provoca el tubo endoscópico al paso por el tubo digestivo (esófago) o al tomar biopsias de mucosa esofágica o gástrica.
Perforar la tierra puede producir agua o petróleo, perforar la mucosa esofágica o del estómago puede producir una mediastinitis (infección intratorácica) o peritonitis química fulminantes y la muerte en horas después de la endoscopía. Ya se han comentado en esta algunos casos al respecto.
Otro riesgo es la aspiración de contenido gástrico hacia vías respiratorias provocando obstrucción bronquial aguda y muerte o una grave neumonía por broncoaspiración.
Puede haber hemorragias por traumatismo producido por el paso del tubo endoscópico o bien por lesionar una arteria gástrica al tomar una biopsia de la mucosa.
Probablemente alguno de mis cuatro lectores, tilde a Kiskesabe de anticuado por preferir, antes de la endoscopia, un estudio radiográfico de esófago estómago y duodeno, la SERIE ESOFAGO GASTRODUODENAL, más económico e inofensivo en comparación con la endoscopia y con un 90% de certeza diagnóstica en conjunto con los datos de la historia clínica, es decir, a la endoscopia debemos con prudencia, recurrir, en caso de que con el estudio radiológico existan dudas de diagnóstico, lo cual acontece en un escaso porcentaje de pacientes.
Reitero con mesura, no tomar en cuenta lo anterior, conduce a realizar la costosa y "apantalladora" endoscopia, la mayoría de las veces sin necesidad, exponiendo al enfermo a riesgos innecesarios, incluso la muerte.
Y otro hecho de observación muy personal: pocas veces solicito endoscopias, pero de los pacientes que exhiben endoscopias ordenadas por otros colegas, la mayoría solo reportan gastritis crónica, y es raro que se encuentre alguna lesión seria como el cáncer de estómago que amerite alguna conducta diferente a la de recetar antiácidos a granel, indiscriminadamente y sin resultados satisfactorios, porque la mayoría de esos pacientes padecen de los llamados trastornos funcionales del colon que ningún endoscopista, por muy ducho que sea, puede corroborar.
Más claro, la mayoría de las endoscopias de estómago, no aclaran la causa de la supuesta gastritis, resultado: ¡Una confusión, bien clara! Paradojas del ejercicio profesional médico.

Medicina injusta

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hospital general cancun

STAFF SOLES.- Justicia, deriva del latín iustitia. Se define como la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que debe hacerse según derecho o razón. Hombre justo es aquel que en sus acciones ofrece a sus semejantes lo que debe hacerse según su derecho y razón. Médico justo es aquel que a sus pacientes, proporciona cuidados de la salud con inapreciable calidad humana, la que incluye los conocimientos técnico científicos básicos para lograrlo.
En la práctica clínica, todos los médicos, axiomáticamente, incluyendo al que esto teclea, como seres imperfectos, están expuestos a cometer injusticias con los pacientes sea por descuido, indolencia, negligencia, irresponsabilidad o ineptitud profesional. Estas injusticias conllevan daños a la salud en el ámbito fisiológico, psicológico, económico y en ocasiones hasta el grado de provocar incapacidad física o daño mortal. Enseguida algunos ejemplos:
Es injusto indicar tratamientos caros para el colesterol, cuando por primera vez este apenas rebasa 5 o 20 miligramos por encima de las cifras normales, que desde el punto de vista de daño clínico no tienen significado estadístico y por tanto no se justifica el costo con el mulo beneficio que proporciona a este tipo de pacientes, siendo necesario tan solo vigilar si continúa elevándose, recomendar realizar ejercicio, disminuir de peso si es necesario ¡Y ya!.
En ocasiones se prescriben hierro o vitaminas, a pacientes con cifras normales de hemoglobina, sin anemia, tan solo porque el paciente, equívocamente cree que las necesita y el médico, para seguir la corriente al enfermo, o aprovechándose del "efecto placebo", omite informar que esas vitaminas que venden a precio de oro, se extraen nada más y nada menos que de las carnes, huevos, leche, frutas, verduras, mariscos, vísceras y otros alimentos que la gran mayoría de los enfermos incluyen en su alimentación diaria. La cultura de los pacientes les hace creer que las vitaminas mejoran el apetito, aumentan el vigor físico, reconstituyen el cerebro en los sujetos ansiosos, mejoran la memoria o la potencia sexual. Todas estas creencias son falsas, sin embargo el consumo de vitaminas es tremendamente exagerado con relación al costo beneficio. En la mayoría de los casos, es totalmente injusta la prescripción de vitaminas.
Injusto es también, proponer cirugías de vesícula, a pacientes con dolor abdominal tan solo porque el estudio de ultrasonido realizado por inexpertos en la materia, reporta lodo biliar, cuyo significado es que se trata de bilis espesa que no tiene porque producir dolor y por lo tanto no justifica el riesgo de una cirugía abdominal.
No es justo que a una mujer de 60 años de edad, tan solo por dolencias musculares probablemente por esfuerzo, le indiquen estrógenos y otras hormonas para la menopausia y la osteoporosis sin ser estas las causas de esas dolencias ya que la osteoporosis produce dolor en caso de complicarse con fracturas de huesos y la menopausia es una etapa normal de la vida que no debe enfocarse como enfermedad. Indicar hormonas puede causar hemorragias vaginales anormales que ponen en peligro la vida sin necesidad.
No es justo, en las personas de la tercera edad, atribuir todas las fracturas de cadera a la osteoporosis, ya que este cambio es normal con el envejecimiento, es la osteoporosis senil que ha estado presente desde el origen del hombre. Los ancianos se fracturan con mayor periodicidad por la sencilla razón de caerse con mas frecuencia que los jóvenes. Los reflejos de los ancianos obviamente son más lentos lo que, ante un tropezón, impide que estos adopten posiciones defensivas a la hora de caer como"matas de plátano" golpeándose precisamente la cadera. Para fines comerciales, se manipula a la sociedad haciéndola creer que tomando calcio, hormonas y otros fármacos, se evitan fracturas, como si estos medicamentos pudieran evitar los tropezones y las caídas de los pacientes.
Mucho muy injusto es además, que a sujetos con ligera elevación del azúcar por primera vez, dos o tres miligramos por encima de las cifras que el laboratorio especifica como límites normales, se les catalogue como diabéticos ya que para establecer este diagnóstico debe medirse el azúcar cuando menos en tres ocasiones diferentes con el fin de eliminar el posible error técnico de la medición del azúcar y así evitar el daño psicológico que se produce al establecer un diagnóstico que para algunos sujetos es tan dramático que hasta piensan en el suicidio.
También es injusto que a las pacientes a las que se les realiza la prueba de Papanicolau vaginal para determinar si existen células cancerosas, se les indique antibióticos, óvulos vaginales antinflamatorios, tan solo porque el citado estudio reporta "células inflamatorias" y "bacterias" sin que la paciente se queje de síntoma alguno vaginal como flujo, prurito o secreción anormal alguna, es decir sin datos de infección. El estudio de Papanicolau vaginal es para determinar si hay o no sospecha de cáncer, los datos de células inflamatorias y bacterias pueden ser normales en la vagina, la cual no es estéril y deben coexistir con datos clínicos francos de infección vaginal para justificar el tratamiento antibiótico. Prácticamente en todos los reportes de Papanicolau se reportan células inflamatorias y bacterias, sin que necesariamente se trate de una verdadera infección.
Otra injusticia que se comete con frecuencia es indicar antibióticos para infección de vías urinarias sin molestia alguna que sugiera infección, basándose exclusivamente en un estudio general de orina que reporta "bacterias positivas", sin tomar en cuenta que puede tratarse de muestra contaminada por bacterias del frasco sin esterilización especial o si es contaminación de la propia orina a su paso por la uretra contaminada por las bacterias de la vagina o de la piel de los genitales de la paciente a la que no se le recomendó que se hiciese un aseo especial antes de la toma de la muestra, para evitar precisamente los reportes falsamente positivos de infección. Es más confiable, económico y menos nocivo solicitar un estudio que se llama urocultivo en un frasco estéril que debe proporcionar el laboratorio con la indicación de aseo genital previo. De esta forma es como se establece el diagnóstico de infección de vías urinarias y se pueden evitar tratamientos innecesarios y costosos, aunque uncultivo positivo no necesariamente afirma una infección urinaria activa.
Así de injustos podemos ser cuando no se tiene meticulosidad en el estudio de los enfermos. Riesgos del oficio..... en perjuicio de los pacientes, por supuesto.

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