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jueves, 21 marzo 2019

¿HECATOMBE EN PUERTA?

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*María Elena Hermelinda Lezama Espinosa encara a policías inconformes, de manera prepotente, y se pone a los pies de Alberto Capella Ibarra ¿Quién manda en Benito Juárez?

*Su falta de criterio y sensibilidad política crea un cisma interno; reina la "calma chica" en la Secretaría de Seguridad Pública y los cobros internos violentos iniciarán en breve.

*La marca Cancún podría derrumbarse de continuar las cosas así y la inseguridad podría ser el común denominador de no permear el diálogo entre autoridades e inconformes.

 

STAFF SOL QUINTANA ROO

CANCÚN.- María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, presidenta municipal de Benito Juárez, va de mal en peor. En vez de apostar al diálogo y la pacificación del municipio junto con el secretario de Seguridad Pública, Alberto Capella Ibarra, acuerdan "reprender" a policías inconformes con la designación de otro fuereño en la policía municipal.

Ambos funcionarios crean una bomba de tiempo que podría iniciar en Cancún, y que poco a poco, de continuar la falta de diálogo podría expandirse en todos los municipios creando una hecatombe en Quintana Roo, peor que la ocurrida en la administración de Roberto Borge Angulo, cuando se realizó el despido de cientos de elementos de Seguridad Pública y la delincuencia ganó terreno siendo "Doña" Lety quien reinaba en la zona norte.

Ambos funcionarios lo único que están logrando es que la delincuencia organizada gane terreno y aumenten, día con día, los homicidios en el primer polo turístico de México y Latino América, es decir, que continúe reinando la incertidumbre y la violencia en el Estado.

Mara Lezama, luego de platicar en privado por más de dos horas con Capella, encaró a los inconformes y les dijo: "Jesús Pérez Abarca se queda". Y posteriormente, lo ratificó en el cargo de una manera prepotente y rebajándose a un nivel político sin precedentes. Es decir, al servicio total de un secretario de Seguridad Pública.

La falta de criterio y forma de manejar la situación creó un cisma interno. Ahora la "calma chica" reina en la dependencia de Seguridad Pública y los cobros violentos iniciarán en breve. ¿Quién manda en el municipio de Benito Juárez?

Tener una presidenta municipal, débil y sin criterio, podría poner en riesgo la estabilidad del municipio y hacer que a la larga el crimen organizado se apodere totalmente de la ciudad y poco a poco se vaya "despedazando" Cancún hasta llegar a los niveles de inseguridad que tiene Acapulco, Guerrero.

Quintana Roo amaneció, el pasado lunes 6 de noviembre con una cifra de 480 ejecutados.
Las decisiones tomadas hasta el momento por Mara Lezama sólo han demostrado que los "morenistas" obtuvieron un triunfo por acarreo, pero que no están preparados para gobernar, ni para tener el poder.

Solamente están preparados para ser "borregos", para ser emisarios y enriquecer a las personas que pusieron el dinero en efectivo para la campaña de Andrés Manuel López Obrador. De seguir así, Benito Juárez está al borde del fracaso. Y Cancún, con su violencia, a punto de perder todo lo ganado en más de 40 años.

La marca Cancún podría derrumbarse de seguir las cosas así. La inseguridad podría ser el común denominador (cotidiano) de no controlarse las cosas y permear el diálogo entre autoridades y quienes en verdad trabajan por la seguridad.

Los "Jefes" no se enfrentan a la delincuencia. Gozan de buena comida, viajes en helicóptero, camionetas con clima, oficinas de lujo. Los policías exponen sus vidas y no tienen manera de crecer. Porque para esos puestos siempre hay gente ligada al "Jefe" que llega como jefe.

Vergüenza ajena. Decir que todos los policías están ligados a la delincuencia o que están dolidos por tener privilegios es escupir para arriba. El Señor Ibarra llegó lleno de críticas y sin un plan real. Desde su llegada a Quintana Roo las cosas han empeorado. Le han puesto hasta mantas por el supuesto crimen organizado y hecho acusaciones directas.

Mara Lezama está en una encrucijada. Está traicionando al pueblo con esos actos de prepotencia y poniéndose a los pies de quienes no tienen injerencia en su administración. Sólo demuestra no estar preparada para el puesto y que a la larga, en tres años, será una nueva rica de Quintana Roo, y porque no decirlo, de no acertar con su sucesor podría dar las noticias desde el Cereso.

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