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viernes, 20 julio 2018

¡DESVÍA REFLECTORES!

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*Eduardo Martínez Arcila, luego de fracasar en su "golpe" de Estado, intenta salvarse con una cortina de humo llamada "Ley de Movilidad".

*"Diputados-taxistas" se unen al Presidente del Congreso, pues saben que tienen un año para limpiar la casa o algunos irán a parar a la cárcel.

*Sería mejor que esclarezcan: ¿Dónde están los cientos de millones que desaparecieron la dupla Arcila-Ramos? ¿Ahora compran aliados?

STAFF SOL QUINTANA ROO

CHETUMAL.-Tras esfumarse sus sueños y perder por completo el control de los panistas de Quintana Roo, Eduardo Lorenzo Martínez Arcila, presidente de la Gran Comisión de la XV Legislatura del Congreso del Estado, está contra la espada y la pared, y siente que la justicia ya lo envía tras las rejas.

Es por ese motivo, en contubernio con sus cómplices legisladores, decidió crear un show mediático en el Poder Legislativo y encarar al "Gobierno del Cambio" al echar para abajo la "Ley de Movilidad", que semanas atrás diera luz verde el Ejecutivo.

Sin opinión de los miles de quintanarroenses, y al puro estilo de Félix González Canto y Roberto Borge Angulo -sus ex jefes-, Eduardo Lorenzo Martínez Arcila, de nueva cuenta, decidió por el Estado.

Echó a Uber y no sólo benefició a miles de trabajadores taxistas de diversos sindicatos de Quintana Roo –quienes tienen todo su derecho a trabajar-, sino que además protegió a los "diputados-taxistas" que en un año quedarán desempleados.

Con este acto, intenta quitarse los reflectores que tiene de frente por su mala actuación al frente del Congreso del Estado, desde donde siempre ha enfrentado al Ejecutivo con la creación de un gobierno alterno conformado por panistas, perredistas, "independientes", priistas, entre otros, que se han beneficiado de manera directa de los cientos de millones de pesos que han desviado la dupla Martínez Arcila-Ramos Hernández.

Martínez Arcila decidió unir fuerzas con los taxistas del Estado, según él, para dejar en claro el mensaje al gobierno del cambio: Tener el respaldo del gremio y así, intentar mantener un control que perdió totalmente el domingo 1 de julio con la derrota no sólo de su partido y cómplices, sino con su propia derrota.

A lo anterior, se le agrega, la pérdida de "apoyo" de los medios afines y comprados con dádivas y convenios jugosos –por cierto, a quienes no les ha pagado y ya tocan las puertas del Congreso para exigir que cumpla su palabra- fue que decidió unirse a los taxistas, de quien espera tener el apoyo cuando sea necesario y juzgado por sus actos.

El objetivo de las decisiones que está tomando, casualmente en estos momentos, es para ganar tiempo y poder iniciar la limpieza de la "casa", puesto que saben que por lo hecho en el Poder Legislativo más de uno tiene separado un lugar en el Centro de Reinserción Social (Cereso).

Lo hecho, hecho está y lo único que queda a los involucrados es ir a otras instancias y dejar las cosas en el Congreso con están. Sin embargo, hay que dejar que las autoridades de otros escalafones deciden con mente abierta y sin favoritismo sobre el caso.

Es decir, mejor que seguir los "shows mediáticos" del Congreso, los ciudadanos y las autoridades deberían de exigirles a Martínez Arcila y a los diputados en general.

¿Dónde están los cientos de millones que desaparecieron la dupla Arcila-Ramos? ¿Por qué decidió con José de Peña, coordinador del PVEM, una sesión abierta? Para que hubiera la presión de los taxistas de todo el Estado en el Recinto y/o simplemente para mostrarle al gobernador que tiene el respaldo de los chafiretes.

Sería bueno investigar ¿Cuántos diputados son dueños de taxistas? Puesto que decidieron revocar sus propias decisiones al decidir que las concesiones de taxis de nueva cuenta serán indefinidas.

Y para no variar, quien mostró la "clase" de legisladores con que cuenta Quintana Roo, fue de nueva cuenta el excelentísimo alcohólico Juan Ortiz Vallejo –quien por cierto tiene un video donde muestra sus dotes de bailarín de cantina– quien en tribuna no supo que decir e intentó justificar su voto a favor. ¿Andaría en sus cinco sentidos?

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