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lunes, 17 junio 2019

SIN LÍNEA

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***De los pillos puede uno defenderse, pero de policías corruptos, ¿cómo?

José SÁNCHEZ LÓPEZ

CADA vez que escucha uno a los responsables de la seguridad y
procuración de justicia, al menos en la Ciudad de México, cuando
aseguran que cumplen con su trabajo, dan ganar de mandarlos a Chiapas,
al rancho de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, por lo falso de sus
declaraciones.

En la calle, no a nivel de escritorio, la situación es muy distinta a
la que describen los altos jefes en turno.

Tan sólo un ejemplo:

GERARDO MARTÍN SILVA y su novia MARÍA ELISA GÓMEZ, ambos catedráticos
de la UNAM, el sábado 17, por la tarde, viajaban en el METRO. A la
altura de la estación Pino Suárez, vieron cómo un sujeto despojaba
violentamente de su celular a un jovencito.

El profesor encaró al ladrón y cuando le exigía que devolviera el
teléfono, se acercó un policía al que el asaltante entregó el aparato.
Casi enseguida llegaron otros "vigilantes" del Sistema de Transporte
Colectivo para "hacerse cargo de la situación".

Otra pasajera, de nombre GABRIELA IBARRA CASTILLO, se puso a grabar
con su teléfono lo que ocurría.

En esos momentos la situación cambió para los catedráticos y para la
testigo, pues, de manera inverosímil, el ladrón, en contubernio con
los policías, acusó a la pareja de haberse robado el celular.

Y así, de testigos de un robo con violencia, pasaron a ser imputados.

GABRIELA, que había estado grabando, tuvo el mal timo de reclamar a
los gendarmes.

Fu entonces cuando los genízaros decidieron detener a los acusadores y
liberar al ladrón.

GERARDO, justamente indignado, trató de oponerse a la injusticia, pero
entonces los cumplidos guardianes de la ley arremetieron con manos y
pies contra el académico, lo derribaron y lo tundieron a golpes.

Las dos jóvenes no recibieron igual trato, pero no se libraron de
jaloneos y empellones.

Los llevaron a una oficina de la misma estación donde los retuvieron
cerca de una hora, lapso en el que les advirtieron que se los iba a
cargar la chingada por metiches.

A las cuatro de la tarde ya estaban frente al titular del Juzgado
Cívico de la Plaza Pino Suárez, quien declinó su competencia y los
envió a la agencia del Ministerio Público CUH-8, justo a la salida del
metro, en la Plaza Pino Suárez.

Supuso entonces GERARDO que finalmente se le haría justicia, pero
sorprendido se enteró que los tres aparecían ya en la carpeta de
investigación CI-FAAE/STCMZV/UI-1CD/D/00159/02/201, en calidad de
acusados por el delito de robo.

Fueron llevados a galeras y hasta las 11 de la noche pudieron comer
algo, sólo hasta que los familiares dieron dinero a otros policías
para permitirles que les pasaran alimentos.

Los policías del METRO, luego de la remisión, se retiraron tranquilamente.

Finalmente fueron liberados, tras la presión ejercida por un grupo de
manifestantes que se apostó a las afueras de la agencia del MP, pero
no sin advertirles que ya no hicieran ruido.

"¡Ya estuvo, ya váyanse! pero dejen de estar chingando o los volvemos
a enchiquerar".

Del ladrón y los policías cómplices ya no se supo nada y menos del
joven al que le robaron el teléfono, que prefirió darlo por perdido a
reclamarlo.

Sin duda que corría el riesgo de ir también a chirona, acusado de
robarse su teléfono.

Es obvio que ni el procurador EDMUNDO GARRIDO OSORIO, (que cuando era
subprocurador no dio pie con bola en el caso del multihomicidio en la
colonia Narvarte), ni el secretario de Seguridad Pública, HIRAM
ALMEIDA ESTRADA, el que asegura que "tu policía te escucha", pueden
andar detrás de cada uno de sus policías o ministerios públicos para
que no sean jijos de p'allá y p'acá, pero seguro que hay funcionarios
y áreas encargadas de esa tarea, entonces que los pongan a
trabajar.***¿EN QUÉ LUGAR ESTARÁN LAS OFICINAS DONDE OFRECEN DISCULPAS
CUANDO SE EQUIVOCAN?***AU REVOIR.

joebotlle@gmail.com

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