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martes, 19 febrero 2019

Desvergüenza legislativa

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congreso aprueba

STAFF SOLQR.- Es inconcebible que de ocho diputados federales y tres senadores que representan a Quintana Roo ni un solo levante la voz para denunciar las anomalías existentes, los despilfarros a grandes escalas y asaltos a despoblado que hacieron quienes se fueron y hacen los nuevos funcionarios públicos de Gobierno, diputados y senadores.
Es más traumático para los ciudadanos que un senador de la República yucateco sea quien ponga el ejemplo en Quintana Roo, denuncie, busque justicia y encare a quienes han dañado al estado.
Ese ejemplo es el que deben de seguir el contador Carlos Joaquín González y su gabinete; el presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, Eduardo Martínez Arcila y su séquito de Alí Babá; los senadores por Quintana Roo, Jorge Aréchiga Ávila (PVEM), Luz María Beristáin Navarrete (PRD), y Félix Arturo González Canto (PRI).
Idem los diputados Arlet Mólgora Glóver, Sara Latife Ruiz Chávez y José Luis Toledo Medina, del PRI; Patricia Sánchez Carrillo, PAN; Isaura Ivanova Pool Pech, PRD; Paloma Canales Suárez; Mario Machuca Sánchez, PVEM; y Carlos Gutiérrez García, Nueva Alianza.
Exhibimos la lista para que los ciudadanos conozcan o por lo menos sepan los nombres de quienes son los verdaderos asaltantes de Quintana Roo, quienes nunca se han parado por las calles de sus distritos y quienes nada más cuidan los intereses personales o de los funcionarios de gobierno que les atraerán beneficios.
Ninguno de estos senadores o diputados puede denunciar lo que está haciendo el senador yucateco Daniel Ávila Ruiz, porque todos ellos tienen metidas las manos hasta el fondo, de una u otro manera. Para ellos no existen colores partidarios, sólo beneficios económicos.
Ninguno merece ser representante de los quintanarroenses. Todos merecen ser auditados minuciosamente. La mayoría de ellos antes de sus cargos públicos nada más eran ciudadanos comunes y corrientes. Hoy son ricos y poderosos.
No hay uno sólo que haya hecho algo por Quintana Roo. No hay uno solo que quiera mancharse las manos. Quieren salir airosos en el 2018, a lo mejor buscar otro hueso. Sirven al Gobierno Federal y al gobierno estatal.
Todos están cortados con la misma tijera. Son randas. Los diputados y senador del PRI no pueden denunciar a Juan Pablo Guillermo Molina, por la simple razón que fue él, quien como secretario de Hacienda les costeó sus campañas. Incluso, José Luis Toledo Medina hasta lo hizo su suplente y no dudemos que en breve éste deje el cargo para que lo asuma Juan Pablo y tenga fuero legislativo.
Todos, absolutamente todos, fueron trabajadores de Félix González Canto y Roberto Borge Angulo cuando estos fueron gobernantes. Incluso, Carlos Joaquín González, también fue súbdito de ambos, aunque a lo último se reveló.
Daniel Ávila Ruiz les da una bofetada con guante blanco. Y, lo peor del caso, es que siendo de extracción panista, le demuestra a sus compañeros de partido en Quintana Roo cómo se deben de hacer las cosas. De frente y no guardándose.
Pero en Quintana Roo sus compañeros que pueden hacer, si todos fueron empleados de los gobiernos anteriores. Bien pagados estuvieron e hicieron la farsa de ser oposición. Hoy, en el poder, no saben qué hacer. Y los priistas, que fueron Gobierno, ahora comprados, no ruido hacen.
Los panistas no pueden hacer nada, sobre todo Patricia Sánchez Carrillo, quien está involucrada en el tráfico de influencias y abuso de confianza que cometió el presidente de la Gran Comisión, Eduardo Martínez Arcila, por 4.2 millones de pesos.
Mejor todos calladitos, así todos nos vemos más bonitos. La frase de los legisladores. Verbigracia.

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